viernes, 9 de octubre de 2020
Veneno. Ni bodrio ni obra maestra aunque mas cerca de lo segundo que de lo primero.
Es sabido que 2020 pasará a la historia como el año del coronavirus. Un mal día
de marzo, este agradable bicho decidio quedarse con nosotros una larga
temporada, cambiando nuestra forma de vida y golpeando de lleno en nuestras
rutinas. La industria televisiva no ha sido ajena a este fenómeno, mas bien al
contrario, podría afirmarse que ha sido uno de los sectores mas afectados por la
pandemia, produciendo una oleada de aplazamientos en series que ya estaban
programadas para estrenarse en una fecha determinada. Seguramente por esto, al
producirse un repentino vacio en las series que vengo siguiendo me anime a ver
la que muchos criticos ya han bautizado como la serie del año. Tengo que
reconocer que a priori una serie basada en la vida de un transexual de los años
90, dedicado al oficio mas viejo del mundo que alcanzo una efimera fama al
aparecer en el programa de Pepe Navarro "Esta noche cruzamos el Mississipi", a
priori, tenía pocas papeletas para figurar entre mis favoritas. Parecía dificil
que esta serie pudiera encajar con alguien alérgico a programas como "Salvame" o
"Supervivientes", y que invierte un tiempo muy limitado en ver otra cosa que
informativos, cuando se tercia, y poco más, de la programación televisiva
corriente. Pero bueno, decidí darle una oportunidad a esta serie y dedicarle una
hora de mi tiempo, en el peor de los casos. Ya en el primer capitulo, me
encontre con un producto original y de calidad. Sin duda King Jedet, demuestra
que ser transexual no quita para ser buen actor, aunque también merece la pena
destacar las interpretaciones del niño Guille Marquez, y del joven Marcos
Sotkoszki que dan vida a la veneno cuando aún no se había operado y se hacía
llamar Joselito. La verdad es que los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrosi) dan
con la tecla en encontrar el punto entre drama, comedia y humor, una "dramedia"
como diríamos hoy en día. A pesar de que un servidor no simpatice con ni sea
seguidor de los ambientes trans o gays, con los que es respetuoso, eso sí, al
ver la serie no cuesta empatizar con el pequeño Joselito, un inocente niño cuyo
"pecado" es sentirse mujer en un cuerpo varón. No cuesta imaginar en un
municipio rural en la España tardofranquista, católica y homofoba el rechazo que
dicha forma de ser podía generar, empezando por el de su madre, con el que
Joselito/Cristina siempre tendría una relación más bien mala. Otro punto fuerte
de la serie me parece la caracterización del programa "Esta noche cruzamos el
Mississipi", en el que Israel Elejalde da vida muy acertadamente a Pepe Navarro.
Gran periodista, sin duda, pero al que la mala suerte en la elección de los
contenidos del programa acabó por lastrar su carrera televisiva. Primero, al
frente del Mississipi, muchos recordareís como se dió pabulo a las teorías
conspiranoicas en el caso Alcasser (brutal asesinato de 3 adolescentes en dicha
localidad valenciana). La falta de eficacia de la Guardia Civil a la hora de
cerrar el caso hizo que teorías alternativas sin contrastar, alentadas por el
criminologo Juan Ignacio Blanco, encontrasen difusión en el programa de Pepe
Navarro. El caso es que el programa no fue renovado en Antena 3 y Pepe Navarro
tuvo que hacer la "mudanza" a la competencia con un programa que tuvo breve
recorrido "La sonrisa del pelícano". En este caso la noticia de la difusión de una cinta en la que suspuestamente aparecía Pedro J. Ramirez provoco el cierre definitivo del programa por vía judicial. En este punto, se produce uno de los momentos más emotivos de la serie, en la que un guardia jurado (Pepe Navarro, el autentico), le indica amablemente a su homologo en la ficción que debe abandonar los estudios de grabación. Sin duda estamos ante una serie en la que conviene dejar prejuicios a un lado y centrarse únicamente en su vertiente artística. Si uno es capaz de hacer este ejercicio, estoy convencido de que no le defraudará.
sábado, 23 de marzo de 2019
ANILLOS DE ORO: DIVORCIOS A LA ESPAÑOLA
Recientemente, siguiendo mi gusto por las miniseries españolas me dispuse a ver “anillos de oro”. Hace poco tiempo que vi “la barraca”, adaptación para TVE de la novela de Blasco Ibañez. Magnifica serie con el inolvidable Alvaro de Luna en el papel de Batiste, que pasaría a la posteridad por interpretar al “algarrobo” en “Curro Jimenez”.
Después de una breve deliberación sobre la siguiente me decante por “anillos de oro”. Lola (Ana Diosdado) es una abogada madura que decide retomar su profesión asociandose con Ramón (el incombustible Imanol Arias). Debe decirse que lo que hoy en día es una simple anécdota, no lo era en el momento en que se emitió la serie (1983), en el que la ley del divorcio estaba recién aprobada. El divorcio era un tema tabú para gran parte de la sociedad, como muy bien se refleja en la serie, al ir en contra de la sacrosanta institución del matrimonio. España daba sus primeros pasos en la transición, y las costumbres iban cambiando poco a poco.
Debo comentar, también, que para mi gusto la banda sonora de cabecera es una de las mejores que se han compuesto para una serie española. Entre bella y melancólica, permite evocar perfectamente la nostalgia del recuerdo de un tiempo pasado.
Sin duda, el punto fuerte de esta serie es la química entre Ramón (Imanol Arias) y Lola (Ana Diosdado). A pesar de que Lola esta felizmente casada y Ramón es un infatigable Don Juan la atracción entre los dos protagonistas no pasa desapercibida. Con semejante argumento, la serie evita hábilmente, caer en la cursileria y haberse convertido en un adelanto de las abundantes telenovelas que nos han inundado en la sobremesa. A pesar de que la atracción física entre Manuel y Lola siempre esta presente, de una manera mas o menos sutil, se trata de una serie coral, con capítulos en su mayor parte independientes por la que van desfilando gran parte de actores españoles famosos en la época: Hector Alterio, Juan Luis Galiardo, Jose Maria Pou, José Bodalo o Alberto Closas entre otros. Y como anécdota también se puede citar la presencia de una jovencísima Ana Obregon en el segundo capitulo. Es cierto que a la serie le cuesta un poco arrancar, incluso recuerdo que en los primeros capítulos llegue a plantearme la conveniencia de continuar con ella o no. Sin embargo, mejora con el paso de los capítulos, combinando hábilmente drama y comedia, sin caer ni en el sentimentalismo barato ni en el chiste fácil y soez. Vemos que llega a tratar múltiples temas, que no por cotidianos dejan de ser trascendentales en la vida misma: la infidelidad, la homosexualidad, la precariedad económica, el dolor de la perdida o los problemas de la relación padres-hijos entre otros. Y por supuesto, problemas conyugales por múltiples causas.
Todo esto muy hábilmente presentado, a pesar de contar con el paradigma del amor libre en el caso de Ramón, frente al matrimonio convencional, en el de Lola, no creo que se trate de una serie moralizante, que pretenda hacer apología o proselitismo de ninguna tendencia, salvo en algún caso de sobreactuación excesiva.
En resumen, estamos en una época dorada de las series, en las que por calidad y cantidad resulta difícil, en ocasiones, decantarse por una u otra. Sin embargo, de vez en cuando está bien rescatar algún clásico. A pesar de que sea una serie a la que le cueste un poco arrancar, es una buena inversión de tiempo . Los capítulos se pasan volando y al ser corta, con 13 capítulos, acaba dejando muy buen sabor de boca.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
Abracadabra: Si hay que ir a verla, se va...
Empezó recientemente una nueva temporada cinéfila en el cineclub Cerbuna, de Zaragoza. En este caso, y después de descartar varias películas: unas ya las había visto en el cine, y otras, no me resultaban suficientemente atractivas, al final llegó el momento de estrenarme esta temporada.
A primera vista, la película "Abracadabra" puede parecer una españolada rancia, burda y casposa, tras un primer vistazo al reparto y al argumento, pero mi instinto, por 2 razones me avisaba de que en este caso la película no es lo que aparenta en una primera impresión. La primera razón, es el buen gusto del encargado de elegir las películas del cineclub. Y la segunda, es que viendo que el director, Pablo Berger, era quien había dirigido "Blancanieves", una de las joyas del cine español reciente, pensé que era posible que fuera una buena película.
Se trata en este caso de una comedia absurda y disparatada en ocasiones, terrorífica en alguna ocasión y cómica la mayoría de las veces. Carmen (Maribel Verdú) está casada (in)felizmente con Carlos (Antonio de la Torre). Un día acuden a una boda, y durante una sesión de hipnotismo dirigida por el primo de Carmen, Pepe (interpretado por Jose Mota), un espíritu maligno se introduce en el cuerpo de Carlos. Y así Carlos, alterna ser el macho ibérico español que es corrientemente con el espíritu refinado y culto en apariencia de la persona que hace años cometió un crimen atroz.
La primera sorpresa positiva fue la actuación de Jose Mota. Conocía su faceta como cómico. Incluso, era un fiel seguidor de su programa "La hora de Jose Mota", hasta que me llegué a cansar por la repetición de gags y personajes. Supongo que llenar de material cómico un programa semanal de más de una hora no debe ser nada fácil y en muchas ocasiones puede ser inevitable caer en la repetición o en el humor cutre y soez. Sin embargo, desconocía completamente la labor de Jose Mota como actor y creo que en esta ocasión es un papel bastante digno. Desde luego quien espere ver a Jose Mota haciendo el tonto y repitiendo los numeritos clásicos de su programa de humor se ha equivocado de película.
No se me puede olvidar tampoco el gran papel de Maribel Verdú, gran protagonista de la película y que brilla con luz propia en el papel de ama de casa sometida al machista de su marido. Ni tampoco al bueno de Antonio de la Torre, que es uno de los grandes valores al alza del cine español. Hasta ahora, se le conocía por papeles en los que hace de tipo duro sin concesiones como en la película "Que Dios nos perdone" o como justiciero implacable en "Tarde para la ira". En esta ocasión al bueno de Antonio le toca desmelenarse y alternar su papel de macho ibérico con el de refinado psicopata, dulce y amable con su mujer y su hija y rey de la pista de baile que sería capaz de hacer la competencia al mismisimo Jhon Travolta en "Fiebre del sabado noche".
Completa el reparto un puñado de buenos actores, no tan conocidos como los protagonistas: Quim Gutierrez, Josep Maria Pou o Saturnino Garcia entre otros. También destaca una banda sonora usada de manera brillante como 10cc, "Im not in love" y por supuesto no podía faltar el tema "Abracadabra" de Steve Miller. Puede que esta película no guste a todo el mundo, pero a mi me ha parecido una película brillante y lo dice un servidor muy poco amigo de las "españoladas" que considera series como "los serrano", "aida" o "farmacia de guardia" basura televisiva. Como diría el bueno de Jose Mota, si hay que ir al cine, se va, pero ir para nada es una tontería. Y a mi la película no me pareció ninguna tontería, aunque en un principio lo pueda aparentar, no se dejen guiar por la primera impresión esta vez.
viernes, 3 de marzo de 2017
Planeta Imaginario
Después de varias entradas alejado de los orígenes de este blog, hoy recupera su esencia para hablar del clásico programa infantil “Planeta Imaginario”.
En plena era tecnológica, donde conceptos como tablet, android, servidor, smartphone están a la orden del día y son de pleno dominio en la juventud de hoy en día. Sin embargo, unos cuantos privilegiados, y sí creo bien decir, nacimos y crecimos en una época donde nada de esto existía. El primario y básico spectrum daba sus primeros pasos y el móvil no existía. Entonces solo quedaba echar a volar la imaginación o bien ver la televisión, en la que la oferta se limitaba a la 1 y la 2, a diferencia de la ingente cantidad de canales que tenemos hoy en día.
Corría el año 1984 y la democracia aún estaba en pañales. Todavía no soñábamos con que una divisa común europea sustituiría a nuestra entrañable peseta, el muro de Berlin todavía no había caído, hacía solo 3 años que nuestros mayores habían contenido la respiración con el 23-f, y quedaban todavía 2 años más para que uno de los mayores genios del balón, Maradona, diera una exhibición en el mundial de Mexico 86.
En este contexto “Planeta Imaginario” comenzó su andadura, emitido horario de tardes los lunes a las 19:00. La sugerente melodía Arabesque nº1 de Debussy, interpretada por Isao Tomita, nos introducía en un mundo mágico, onírico y creativo. Flip, protagonizado por Teresa Soler era el personaje principal del programa, acompañada siempre de su inseparable amigo invisible Muc, al que nunca llegaríamos a conocer. Y eso que a través del programa desfilarían magos, brujos, mimos , perros, gatos, conejos, un caballo, dragones y criaturas fantásticas varias.
La genialidad y grandeza de este programa sin duda, reside en como sin apenas medios, y utilizando elementos tan rudimentarios como plásticos, marionetas, trozos de cartulina etc... y lo más importante, una buena dosis de imaginación, se puede llegar a crear todo un universo mágico y fantástico. Como bien se ha apuntado sobre este programa, hoy en día sería imposible que ninguna cadena de televisión tuviera interés en transmitirlo en su formato original a pesar de tener indudable valor didáctico, superior a mucha de la basura televisiva que abunda en muchos canales infantiles.
La temática de este programa es bastante variada, tratando temas como la pintura (Picasso), la literatura (Giani Rodari, Lewis Carroll, Julio Verne) o incluso el cine con guiños a Melies. El filosofo Spinoza catalogo la imaginación como una fuente de conocimiento. Pues esta claro que en este caso la imaginación abundaba por todas partes. Durante media hora nos permitía un viaje galáctico sin movernos del sillón y la oportunidad de conocer gentes y criaturas de lo mas inverosímil. Tenemos a la boca que nunca se cansaba de comer, y que en un descuido dio buena cuenta de los protagonistas del programa, o la princesa coliflor, cuyos pretendientes rechazados acababan decapitados y acababan formando parte del menú real.
Y ahora, si me disculpan un servidor debe partir en un viaje intergaláctico, pues está invitado a una recepción en cierta planeta y debe salir lo antes posible para evitar las temidas lluvias de asteroides.
sábado, 29 de octubre de 2016
Gomorra
Afirmaba el gran filósofo francés Rousseau que el hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad le corrompe. En la época en que vivió aún no se había inventado la televisión, aunque quizás si levantara la cabeza y pudiera ver esta serie a lo mejor cambiaría de opinión.
Si algo sobra en la oferta televisiva actual son las series relacionadas con la mafia y las drogas. Es un tema recurrente que se repite una y otra vez. Seguro que a los “seriefilos” les suena Braking Bad con el mítico Walter White (Bryan Cranston) a la cabeza, o la mítica The Wire ambientada en los bajos fondos de Baltimore y considerada como la mejor serie de la historia. Creo que es un poco injusto a veces hablar de series mejores o peores, pues a veces la temática es diferente, sino que a lo mejor sería mas acertado de hablar de series que tienen más o menos calidad. Y está claro que en este caso es una serie que calidad le sobra.
La serie “Gomorra” está basada en el libro de Roberto Saviano como una secuela de la película de mismo nombre, estrenada en 2008. La localización de esta serie, esta en el barrio de Scampia, en Napoles, un lugar degradado en el que la miseria y la pobreza se codean con el lujo y el glamour en el que viven un puñado de “capos” del narcotrafico. Rodada con puñado de actores poco conocidos en los que destacan Pietro Savastano (Fortunato Cerlino), Ciro Di Marzio (Marco D´Amore) y Gennaro Savastano “Genny” (Salvatore Esposito), hijo en la ficción de Pietro.
Hasta ahora llevan 2 temporadas, la primera doblada al castellano. Un servidor cuenta con unos conocimientos muy básicos de italiano, pero aún así he preferido verla en V.O con subtitulos. Da la impresión que al igual que sucede en España, entender a un andaluz cerrado puede ser costoso en algunas ocasiones, así que no digamos para alguien que está iniciandose en el idioma. Sin embrago creo que merece la pena el esfuerzo pues un “hai capito” no suena igual en italiano que doblado.
No es una serie alegre, pues no necesita serlo para describir lo que describe pero si extremadamente adictiva y entretenida. Todos los capítulos te dejan con ganas de ver mas y siempre te preguntas a donde llegara esa espiral de violencia. Y creo que merece la pena destacar el gran trabajo de todos sus actores, desconocidos para el gran público.
Ademas, me ha gustado la evolución de los personajes, pues cada uno tiene su personalidad. Destaca Gennaro, el hijo de Don Pietro que ha pasado de ser un muchacho ingenuo y descuidado, a un psicópata alocado de gatillo fácil para terminar siendo un mafioso frío y calculador en la segunda temporada. Quizás se pueda considerar como el personaje central a Ciro Di Marzio, capaz de las mayores atrocidades incluso con miembros de su familia cuando ve que sus objetivos están en peligro evolucionar a algo parecido con la piedad en algunas ocasiones. ¿Remordimiento por la sangre derramada?. En la segunda temporada “perdona” la vida a una persona argumentando que oye las voces de todos los que ha matado. Así el personaje que menos ha cambiado es Don Pietro, el patriarca del clan Savastano que dirige su clan con puño de hierro. Protagonista de uno de los mejores golpes de efecto de guión, pues en la primera temporada se hace pasar por loco durante su estancia en prisión, cuando en realidad es una artimaña para fugarse durante un traslado. Creo que no solo engaño a sus guardias en la prisión durante la ficción sino a una buena parte de la audiencia, y cuando alguien lleva ya una buena dosis de televisión a su espalda, los giros inesperados se agradecen.
Así que quien quiera realizar un viaje por el Napoles profundo, y observar de cerca el día a día de la camorra desde la seguridad de su sillón no debe perderse esta serie ¿hai capito?.
viernes, 14 de octubre de 2016
Sing Street
Cada uno tiene sus debilidades, entendidas en este caso como prioridades o aficiones en grado extremo. La mía es mas bien un país Irlanda. A pesar de alguna mala experiencia al principio, tuve la suerte de residir durante un año en dicho país, periodo en el que se cumplió sobradamente mis expectativas y viví mis mejores experiencias, difícilmente repetibles después.
Así pues, cuando me enteré que había en la cartelera una película irlandesa ambientada en los años 80, me presenté en el cine casi de inmediato. Y eso a pesar de ser una película musical y que los musicales no sean una de mis predilecciones, salvando honrosas excepciones.
Connor (Ferdia Walsh) es un adolescente que pertenece a una familia de clase media-baja en el Dublin de los años 80. Va un colegio ultra-católico conservador, no faltando el matón de turno. En estas conoce a una chica que le hace tilin e intenta montar un grupo musical para tratar de conquistarla. El argumento parece a simple vista bastante simplista y parece que tendría todas las papeletas para convertirse en una película teen, cursi y predecible del montón. No es así gracias al talento del director, Jhon Carney, que con su toque personal a la película consigue que uno no pueda dejar de empatizar con el personaje de Connor.
A pesar de que las circunstancias de Connor no son fáciles, una familia en descomposición, un matón que le hace la vida imposible en el colegio y un tutor mas que intransigente, encuentra en la música y en el grupo recién creado una válvula de escape para escapar de la mediocridad de una realidad hostil. El proceso de formación del grupo musical así como sus improvisadas actuaciones callejeras con una cámara casera y mucha imaginación no tienen desperdicio. Personalmente, me encanto las referencias del director a la cultura musical de los años 80, con guiños a grupos como Duran Duran, Bowie, the cure, depeche mode......
Así como quien no quiere la cosa, Connor consigue encandilar a la chica de sus sueños, transformando su indiferencia inicial en curiosidad y de paso poner en jaque al matón del colegio. Más difícil lo tendrá con el tutor del colegio para vencer su intransigencia y fanatismo, aunque hacia el final de la película tendrá que claudicar también.
A pesar de su previsible guión, en este caso queda patente que lo importante no es lo que se cuenta, sino como se cuenta, la película funciona bastante bien en conjunto gracias a su banda sonora, recreación fiel de una época y en ocasiones su sentido del humor.
Me pareció un gran papel del bueno de Connor (Ferdia Walsh), un actor adolescente y desconocido para mí hasta ahora. También se puede señalar el papel secundario de Aidan Gillen (el celebérrimo Meñique de Juego de Tronos) como padre de Connor.
La película se cierra con brillantez para mi gusto, aunque he leído alguna crítica en sentido contrario. No revelaré el final por si alguno de mis escasos lectores se anima a verla. En ese caso les invito a que me den su opinión del final.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Doctor en Alaska, un viaje exótico sin moverse del sillón
Si hace unos días me saltaba los límites temporales de mi blog por debajo, con la serie el picaro del año 1974, en esta ocasión lo hago por arriba para viajar al año 1990, en el que se estreno la serie “Doctor en Alaska”. Su título original en inglés es “northern exposure”, lo que vendría a ser en su traducción literal algo así como exposición norteña, así que en esta ocasión el encargado de adaptar su titulo original al español merece una felicitación. Doctor en Alaska suena mucho mejor y es un titulo mucho más sugerente.
Recuerdo que esta serie era emitida por la 2 en un horario infame y yo era un imberbe adolescente así que en su época no vi ni un solo capitulo completo de la serie. Tan solo recuerdo su pegadiza banda sonora de entrada. Hará cosa de unos 5 años intente verla pero recuerdo que me quedé atascado en el tercer capítulo. La mente humana en ocasiones tiene su lado oscuro y tiene preferencia por el crimen, las drogas y los asesinatos y supongo que las historias aparentemente sencillas de Doctor en Alaska en ocasiones no tienen cabida en nuestros gustos.
Sin embargo, animado por las buenas críticas de las que goza la serie este verano decidí darle otra oportunidad, y a fe que me alegro de haberlo hecho.
Es cierto que las historias de las que trata pueden aparecer a simple vista como banales y ligeras, pero quien tenga la paciencia y la agudeza de mirar un poco más allá se encontrara con una serie de una riqueza y unos valores realmente sobresalientes, amen de unas reflexiones filosóficas y metafísicas que bien merecen una reflexión. Aunque eso si, un horario “normal” de emisión ayudaría, ya que supongo que a altas horas de la madrugada la mayoría de los mortales con obligaciones no tienen su intelecto al 100 %.
El punto fuerte de esta serie es su guión, desde mi punto de vista el mejor que he visto en una serie de televisión. La pareja formada por el doctor Joel Fleischman (Rob Morrow) y su casera Maggie O´Connell (Janine Turner), desprende pura magia, con su permanente relación de amor-odio y sus diálogos hilarantes. Como muestra un botón, en el primer capitulo el doctor Joel confunde a su casera con una señorita de compañía, mientras que esta, en la primera temporada, le llama “yonki de la inutilidad”.
Porque estos dos actores que brillaron a tan gran altura en la serie, después de ella solo han trabajado en películas y series menores, a menudo denostadas por la crítica es un misterio cuyas razones se me escapan, a pesar de sus carreras tan prolíficas.
El bueno de Rob participó en la serie “numb3rs”, mientras que Janine tuvo un pequeño papel en la película “máximo riesgo”, con Sylvester Stallone.
La serie recurre en numerosas ocasiones a momentos oníricos, dando lugar a situaciones surrealistas lo que a mi me recuerda en ocasiones a David Lynch.
De los personajes secundarios sin duda mi favorito es Chris Stevens (john Corbett), presentador del programa musical y filosófico “Chris de la mañana”.
Como tantos personales de la serie, Chris goza del don de la polivalencia y es el párroco del pueblo, además de ser locutor de radio. Desde su programa de radio cita a grandes pensadores como Nietzsche o Einstein y sus reflexiones filosóficas son de enjundia.
Luego esta el fundador del pueblo, ex-astronauta de la Nasa Maurice Minifield (Barry Corbin). Patriota, republicano y firme defensor de los valores tradicionales es el terrateniente del pueblo, aunque no resulta difícil adivinar la humanidad del personaje bajo su ruda apariencia. Recuerdo el capitulo en el que acaba aceptando como inquilinos a una pareja de homosexuales a pesar de su reticencia inicial.
Como no hay nada perfecto en esta vida, la pareja que tengo un poco atragantada es la que regenta el bar del pueblo (Holling y Shelly). La mayoría de las veces se les ve tan acaramelados que resultan empalagosos, en contraposición a los diálogos picantes y explosivos de Joel y Maggie.
En resumen se trata de una serie, notable, original, divertida pero a la vez trufada de grandes reflexiones sobre los aspectos mas trascendentes de la existencia humana. Me he tomado la libertad de reproducir esta crítica como epilogo sobre la serie, cuyas palabras sin duda han sido sabiamente escogidas.
“Pruébenla en un momento malo de sus vidas. Es recomendable también si son felices, o si creen que pueden serlo y no saben cómo. "Doctor en Alaska" les recordará aquello que se les ha olvidado sin que lleguen a saber porqué.
Pruébenla, porque Cicely es un lugar que siempre han conocido, pero en el que nunca han estado. Yo "volví" allí hace poco, y no puedo dejar de volver cada vez que creo que algo se me escapa, o que mi atención se desvía a cosas menos importantes que Vivir.
Espero verles allí. Olviden los relojes, los horarios, el miedo a ustedes mismos, a los demás, quizá. Déjenlo todo allá de donde vengan porque no les hará falta.
Cicely no cambiará nunca. Quizá les cambie a ustedes.”
viernes, 11 de septiembre de 2015
El pícaro de Fernando Fernan Gomez
Después de un largo silencio he decidido retomar mi blog, y para ello, vuelvo a saltarme su teórica acotación temporal. En este caso, viajando hasta el año 1974 en el que se estreno la serie “el picaro”, una miniserie producida por tve dirigida y protagonizada por el prolífico Fernando Fernán Gomez. Este año, he tenido la ocasión de familiarizarme con el personaje gracias a un ciclo emitido en la filmoteca de Zaragoza, y debo decir que me ha sorprendido gratamente. Esperaba encontrarme con un humor rancio y casposo, y en su lugar me descubierto un actor-director hábil, inteligente, que a mi gusto protagoniza y dirige un buen puñado de películas de notable interés cinéfilo como “el extraño viaje”, “domingo de carnaval” o “el espíritu de la colmena” por citar algunos de tanto. Y por supuesto “el abuelo”, quizás su obra maestra.
Resulta curioso que en el momento actual en que la oferta de series de tv es amplia y de calidad, si me preguntarán por mi serie favorita de las que he visto este año el galardón sería para esta producción. Ambientada en la España del siglo XVI, está basada en clásicos de la literatura como “el lazarillo de Tormes”, “el buscón” o “Guzman de Alfarache”. Narra las peripecias de Lucas Trapaza, un picaro que tras deambular por toda España y parte del extranjero (Flandes e Italia), se convierte en un maestro de este estilo de vida.
Diría que es una serie sin más pretensiones que entretener al público, y a fe que lo consigue, con golpes de humor que firmaría el propio Quevedo o el mismísimo Cervantes. Sin embargo tras esta fachada que pudiera parecer un tanto simplona se esconde una detallada, minuciosa y bastante lograda caracterización de la España del siglo XVI y modo de vida de sus gentes. El pícaro es una experiencia divertida aunque muchas veces queda el regusto amargo de todas las penalidades sufridas por el protagonista, el cual no deja de ser un pobre diablo, sin oficio ni beneficio que solo cuenta con su astucia e ingenio para poder rascar algo que llevarse a sus necesitadas tripas. Notable es la interpretación de Fernando Fernan Gomez en un papel que además le viene como anillo al dedo, sin embargo me lleve la grata sorpresa del descubrimiento de un actor poco conocido como Juan Ribó, “aprendiz” de Lucas Trapaza en el oficio de pícaro.
No me gustaría desvelar ningún aspecto de la trama solo diré que el pícaro a veces resulta engañado por lo que se le puede aplicar el dicho de ir a por lana y salir trasquilado. Y que a pesar de ser una historia ligera y entretenida cuenta con algunos momentos especialmente emotivos que no desvelare. Un titulo imprescindible para quien haya leido novelas como “el lazarillo de Tormes” y le haya gustado y un ejemplo de que con buenos actores y una buena puesta en escena se puede hacer frente a grandes superproducciones que cuentan con millonarios efectos especiales. Y es que como diría el bueno de Lucas Trapaza es posible hacer de la necesidad virtud.
jueves, 10 de marzo de 2011
Homenaje a Murnau
Hace unas semanas la filmoteca de Zaragoza inicio un ciclo sobre el cineasta F.W. Murnau. Hasta entonces, la única película que había visto sobre el, “Nosferatu”, me pareció notable. Y como quiera que precisamente este film, fue el que abrió el ciclo no pude resistirme.
Así que en esta primera película viajamos con Hutter a cerrar un negocio inmobiliario con el siniestro conde Orlock hasta Transilvania. Insensatos de nosotros, no hicimos caso a los habitantes del lugar que nos advirtieron que el castillo del conde estaba maldito y seguimos adelante. El resultado fue que un vampiro acabo sembrando el terror en la tranquila aldea de Wisborg.
En “La luz que mata” asistimos de primera mano al romance de un acomodado médico con una bailarina. Este acabó fugándose con la bailarina, pero resulta que esta se trataba de una rompecorazones en toda regla.
A continuación pasamos una tenebrosa velada en el castillo Vogelod. Mientras un grupo de hombres espera para una partida de caza en una noche fría de invierno, un juez retirado intentara esclarecer un crimen reciente que permanece sin resolver, en el que el mismo, es además sospechoso. Pediremos confesión al misterioso padre Faramund y descubriremos que las cosas no son lo que parecen.
En “El nuevo Fantomas” asistiremos al descenso a los infiernos de un modesto empleado administrativo el cual enloquecerá progresivamente al ser victima de un amor imposible. Veremos como un personaje honrado y juicioso puede llegar a convertirse en un ser vil y criminal. Todo ello en una película que mezcla drama, romance, crítica social y análisis psicológico. Incluso la misma película tiene parte de leyenda al permanecer desaparecida hasta el año 2002, en que se encontró una copia.
Con “El último” nos encontraremos como un portero de un lujoso hotel pasa a ser degradado como mozo de los lavabos debido a su incipiente merma de condiciones físicas. En una crítica al capitalismo ciego y deshumanizado veremos como el protagonista se aferra a su uniforme como una tabla de salvación en medio de la tormenta. Intentara ocultar su nueva situación para no verse humillado por el vecindario.
“Tartufo” esta basada en una fabula de Moliere. En ella veremos como un hombre en apariencia de moral intachable es en realidad un cuentista y un hipócrita que pretende hacerse con la fortuna de un noble al que tiene engañado. Sin duda un clásico muy de actualidad que revela comportamientos frecuentes hoy en día.
Buscaremos infructuosamente el conocimiento y la sabiduría durante toda una vida en “Fausto”. Al llegar a ancianos, nos sentiremos impotentes y abandonados por lo que no dudaremos en vender nuestra alma al mismísimo diablo a cambio de la eterna juventud.
En “Amanecer” encontramos a un Murnau sublime. A su talento natural se suma esta vez la mejora de medios que supuso su desembarco en Estados Unidos. El resultado es una pequeña gran obra de arte, quizás su mejor película después de Nosferatu. En este caso seremos observadores de excepción de un triangulo amoroso, con infidelidad y posterior redención del protagonista. Todo ello aderezado con unos planos primorosos y una calidad artística excepcional.
Después vendría nuestro exótico viaje a la isla de Bora-Bora en “Tabú”. Allí nos atrevimos a romper el tabú, como indica el titulo de la propia película, al osar enamorarnos de una virgen sagrada. Lo que nos convertirá en proscritos, teniendo que vivir como 2 forajidos perseguidos por la furia de la tribu y de los dioses indígenas. Descubriremos playas idílicas que esconden secretos peligrosos.
Tras especular con unos terrenos “En la tierra en llamas”, la última parada de nuestro viaje es la exótica isla de Abacco. Allí intentaremos sin éxito poner en orden las finanzas del gran Duque, pero descubriremos que la pequeña isla de Abacco camina sin remisión hacia la bancarrota presa de los especuladores. Murnau fue todo un visionario, ya que hoy en día más de un país tiene serios problemas financieros.
Como dijo alguien hace pocas semanas el cine nos permite vivir vidas que de otro modo sería imposible vivir. Y nada más claro como ejemplo que el ciclo sobre Murnau, desde que escapamos por los pelos a las garras del vampiro hasta que desembarcamos en la idílica isla de Abacco nos ha brindado una odisea de lo más variada.
Así que en esta primera película viajamos con Hutter a cerrar un negocio inmobiliario con el siniestro conde Orlock hasta Transilvania. Insensatos de nosotros, no hicimos caso a los habitantes del lugar que nos advirtieron que el castillo del conde estaba maldito y seguimos adelante. El resultado fue que un vampiro acabo sembrando el terror en la tranquila aldea de Wisborg.
En “La luz que mata” asistimos de primera mano al romance de un acomodado médico con una bailarina. Este acabó fugándose con la bailarina, pero resulta que esta se trataba de una rompecorazones en toda regla.
A continuación pasamos una tenebrosa velada en el castillo Vogelod. Mientras un grupo de hombres espera para una partida de caza en una noche fría de invierno, un juez retirado intentara esclarecer un crimen reciente que permanece sin resolver, en el que el mismo, es además sospechoso. Pediremos confesión al misterioso padre Faramund y descubriremos que las cosas no son lo que parecen.
En “El nuevo Fantomas” asistiremos al descenso a los infiernos de un modesto empleado administrativo el cual enloquecerá progresivamente al ser victima de un amor imposible. Veremos como un personaje honrado y juicioso puede llegar a convertirse en un ser vil y criminal. Todo ello en una película que mezcla drama, romance, crítica social y análisis psicológico. Incluso la misma película tiene parte de leyenda al permanecer desaparecida hasta el año 2002, en que se encontró una copia.
Con “El último” nos encontraremos como un portero de un lujoso hotel pasa a ser degradado como mozo de los lavabos debido a su incipiente merma de condiciones físicas. En una crítica al capitalismo ciego y deshumanizado veremos como el protagonista se aferra a su uniforme como una tabla de salvación en medio de la tormenta. Intentara ocultar su nueva situación para no verse humillado por el vecindario.
“Tartufo” esta basada en una fabula de Moliere. En ella veremos como un hombre en apariencia de moral intachable es en realidad un cuentista y un hipócrita que pretende hacerse con la fortuna de un noble al que tiene engañado. Sin duda un clásico muy de actualidad que revela comportamientos frecuentes hoy en día.
Buscaremos infructuosamente el conocimiento y la sabiduría durante toda una vida en “Fausto”. Al llegar a ancianos, nos sentiremos impotentes y abandonados por lo que no dudaremos en vender nuestra alma al mismísimo diablo a cambio de la eterna juventud.
En “Amanecer” encontramos a un Murnau sublime. A su talento natural se suma esta vez la mejora de medios que supuso su desembarco en Estados Unidos. El resultado es una pequeña gran obra de arte, quizás su mejor película después de Nosferatu. En este caso seremos observadores de excepción de un triangulo amoroso, con infidelidad y posterior redención del protagonista. Todo ello aderezado con unos planos primorosos y una calidad artística excepcional.
Después vendría nuestro exótico viaje a la isla de Bora-Bora en “Tabú”. Allí nos atrevimos a romper el tabú, como indica el titulo de la propia película, al osar enamorarnos de una virgen sagrada. Lo que nos convertirá en proscritos, teniendo que vivir como 2 forajidos perseguidos por la furia de la tribu y de los dioses indígenas. Descubriremos playas idílicas que esconden secretos peligrosos.
Tras especular con unos terrenos “En la tierra en llamas”, la última parada de nuestro viaje es la exótica isla de Abacco. Allí intentaremos sin éxito poner en orden las finanzas del gran Duque, pero descubriremos que la pequeña isla de Abacco camina sin remisión hacia la bancarrota presa de los especuladores. Murnau fue todo un visionario, ya que hoy en día más de un país tiene serios problemas financieros.
Como dijo alguien hace pocas semanas el cine nos permite vivir vidas que de otro modo sería imposible vivir. Y nada más claro como ejemplo que el ciclo sobre Murnau, desde que escapamos por los pelos a las garras del vampiro hasta que desembarcamos en la idílica isla de Abacco nos ha brindado una odisea de lo más variada.
jueves, 24 de febrero de 2011
Murnau & Luciano Berriatua (y II)
Hace 2 semanas me dí un autentico festín cinematográfico. Mi jornada empezó con otra película de Murnau, “El castillo Vogelod”. En este caso la trama, como bien reza el título, se centra en un castillo en el que un grupo de aristócratas debaten sobre un reciente crimen que todavía no ha sido resuelto. Conforme avanza la cinta, surgen nuevas pistas que arrojan más luz sobre la identidad del asesino.
A pesar de que según la crítica no es la mejor obra de Murnau, la cinta lo tiene todo, intriga, suspense, misterio, incluso hacia el final se dan algunos giros inesperados. El resultado es una película bastante entretenida, con lo que si tenemos en cuenta que la película data de 1921, los medios técnicos en aquella época eran más bien escasos, y que fue rodada en 16 días, el resultado es bastante notable.
A continuación pasaban a emitir la película “Phantom”, también de Murnau. Entre las dos películas eran casi 4 horas de proyección, pero lo cierto es que no me quería perder ninguna de las dos. Además, el módico precio de la entrada (2 euros), invitaba a repetir sesión.
“Phantom” es una adaptación de una novela de Gerhart Hauptmann, que mediante una historia de amor no correspondido opone la sordidez del mundo proletario con el ambiente cosmopolita de los ricos.
El protagonista Lorenz Lubota (Abel) es un modesto empleado administrativo del ayuntamiento que pierde el control sobre si mismo cuando se enamora de la hija de un rico comerciante de su ciudad (Veronika), y pierde el control sobre si mismo, iniciando un camino autodestructivo que le conducirá a su infierno particular. Este proceso convertira al honrado y modesto empleado Abel en un ser maligno que cometerá actos criminales.
La película podría definirse como un drama psicológico, aunque también contiene elementos de crítica social, drama y fantasía. Las visiones oníricas del protagonista aparecen cada vez mas distorsionadas y falseadas, demostrando su desorden mental.
Así pues, tras casi 4 horas de proyección, en ningun momento se me hizo largo o pesado, lo cual es lo mejor que se puede decir en estos casos.
Al día siguiente tocaba volver para ver la película “Juegos astrales” de Luciano Berriatua. Esta es una película independiente rodada con escasos medios. Es sobre una secta ocultista que se dedica a vender viajes al mas allá. Martín, que acaba de perder a su padre, el cual era miembro de la secta se convierte en victima propiciatoria. En este caso se trata de una película menor, cierto es que estaba rodada con escasos medios, sin embargo en este caso el resultado no resulta demasiado brillante. La película se hace algo machacona y reiterativa. Las comparaciones son odiosas, pero en este caso se me hizo más larga los 78 minutos de esta película que las casi 4 horas del día anterior. Más interesantes se revelaron los 2 cortos que se proyectaron del mismo director antes de la película, “El hombre de palo” y “El método del Doctor Alquitran y del Profesor Pluma”.
Mi particular semana cinéfila se cerro el sábado con la película “El último”, también de Murnau. Es la historia de un portero de hotel que se ve degradado cuando pierde facultades a mozo de los lavabos. Estamos ante una nueva crítica de la sociedad capitalista. Avalada por la crítica, personalmente encontré la película algo lenta. Por no haber, no hay apenas subtitulos, los cuales aparecen en contadisimas ocasiones. Estamos ante una película muda con mayúsculas. Aún así se nota el buen trabajo de Murnau, y de los técnicos, con unos decorados notables para la época. En final es bastante inverosímil, el cual no revelaré por si alguno se anima a verla.
Luces, cámara, acción.
A pesar de que según la crítica no es la mejor obra de Murnau, la cinta lo tiene todo, intriga, suspense, misterio, incluso hacia el final se dan algunos giros inesperados. El resultado es una película bastante entretenida, con lo que si tenemos en cuenta que la película data de 1921, los medios técnicos en aquella época eran más bien escasos, y que fue rodada en 16 días, el resultado es bastante notable.
A continuación pasaban a emitir la película “Phantom”, también de Murnau. Entre las dos películas eran casi 4 horas de proyección, pero lo cierto es que no me quería perder ninguna de las dos. Además, el módico precio de la entrada (2 euros), invitaba a repetir sesión.
“Phantom” es una adaptación de una novela de Gerhart Hauptmann, que mediante una historia de amor no correspondido opone la sordidez del mundo proletario con el ambiente cosmopolita de los ricos.
El protagonista Lorenz Lubota (Abel) es un modesto empleado administrativo del ayuntamiento que pierde el control sobre si mismo cuando se enamora de la hija de un rico comerciante de su ciudad (Veronika), y pierde el control sobre si mismo, iniciando un camino autodestructivo que le conducirá a su infierno particular. Este proceso convertira al honrado y modesto empleado Abel en un ser maligno que cometerá actos criminales.
La película podría definirse como un drama psicológico, aunque también contiene elementos de crítica social, drama y fantasía. Las visiones oníricas del protagonista aparecen cada vez mas distorsionadas y falseadas, demostrando su desorden mental.
Así pues, tras casi 4 horas de proyección, en ningun momento se me hizo largo o pesado, lo cual es lo mejor que se puede decir en estos casos.
Al día siguiente tocaba volver para ver la película “Juegos astrales” de Luciano Berriatua. Esta es una película independiente rodada con escasos medios. Es sobre una secta ocultista que se dedica a vender viajes al mas allá. Martín, que acaba de perder a su padre, el cual era miembro de la secta se convierte en victima propiciatoria. En este caso se trata de una película menor, cierto es que estaba rodada con escasos medios, sin embargo en este caso el resultado no resulta demasiado brillante. La película se hace algo machacona y reiterativa. Las comparaciones son odiosas, pero en este caso se me hizo más larga los 78 minutos de esta película que las casi 4 horas del día anterior. Más interesantes se revelaron los 2 cortos que se proyectaron del mismo director antes de la película, “El hombre de palo” y “El método del Doctor Alquitran y del Profesor Pluma”.
Mi particular semana cinéfila se cerro el sábado con la película “El último”, también de Murnau. Es la historia de un portero de hotel que se ve degradado cuando pierde facultades a mozo de los lavabos. Estamos ante una nueva crítica de la sociedad capitalista. Avalada por la crítica, personalmente encontré la película algo lenta. Por no haber, no hay apenas subtitulos, los cuales aparecen en contadisimas ocasiones. Estamos ante una película muda con mayúsculas. Aún así se nota el buen trabajo de Murnau, y de los técnicos, con unos decorados notables para la época. En final es bastante inverosímil, el cual no revelaré por si alguno se anima a verla.
Luces, cámara, acción.
jueves, 10 de febrero de 2011
Murnau & Luciano Berriatua (I)
No se puede negar que Zaragoza ofrece una buena oferta cultural, cuando se sabe moverse. En este caso, cuando me entere que en la filmoteca de Zaragoza iba a empezar un ciclo sobre el director de cine alemán Friedrich Wilhelm Murnau, más conocido a secas como Murnau, allá que me presente sin pensármelo dos veces. Además que el ciclo empezaba con un plato fuerte de ordago, era nada menos que “Nosferatu” la película encargada de abrir el ciclo. Siento una pequeña gran debilidad por esta película, que ya he visto varias veces, práctica que no suele ser habitual en mí. Así que era un sacrilegio perderme su emisión en pantalla grande. Incluso la filmoteca estaba abarrotada, cosa que no suele ser nada habitual. Nosferatu es la adaptación de la novela “Drácula” de Bram Stoker. Rodada en 1922 se puede considerar una autentica pionera en el cine de terror. Murnau tuvo un pleito con la viuda de Bram Stoker, la cual le denuncio por infringir los derechos de autor. Al final Murnau perdió el pleito y fue condenado a destruir todas las copias, pero afortunadamente unas pocas se salvaron. También hay que tener en cuenta que cuando se rodó esta película el cine era mudo. Sin embargo Murnau salva este escollo con un magistral manejo de la imagen. Los decorados son realmente inquietantes y perturbadores, a pesar de ser de cartón piedra. Y también es indudable el gran papel del actor que da a vida a Nosferatu (Max Schreck, cuyo apellido en alemán curiosamente significa “horror”). Para la historia del cine quedará Schreck y sus movimientos inquietantes. Realmente el personaje esta bastante logrado gracias al maquillaje. ¡Y eso que la película tiene casi 100 años!. La cinta puede considerarse precursora del expresionismo aleman que posteriormente nos dejaría grandes joyas como “Metropoli” o “El Gabinete del doctor Caligari”.
El manejo de la imagen, los decorados y las sombras es magistral, convirtiendo a la película en un puro espectáculo visual, dejando incluso el argumente de Nosferatu en un segundo plano.
Además tuvimos el honor de contar con la presencia de Luciano Berriatu, un director de cine independiente y restaurador de películas presentando a Nosferatu.
Lo cierto es que apunto algunos detalles interesantes comentando que el cine es una aproximación al arte como la pintura. Sin embargo la pintura, es un proceso bastante lento y laborioso, por lo que el cine es mucho más dinámico. El segundo apunte fue que Murnau era seguidor de la corriente ocultista, hecho que desconocía. El bueno de Luciano se declaró como un autentico entusiasta de Murnau, y no dudó en adjudicar a “Nosferatu” el titulo de la mejor película de terror de la historia. Quizás el galardón resulte algo exagerado, ya que Bela Lugosi hizo otra magnifica versión unos pocos años después, pero sin duda supera con creces a estas pseudo historias de vampiros adolescentes que circulan por la cartelera en nuestros días.
Después de la película hubo una tertulia sobre la película a la que a mi pesar no me pude quedar. Al día siguiente me tocaba madrugar, sin embargo me quedo curiosidad por ver el largo de Luciano “El Buscón”, que se emitía al día siguiente en la filmoteca.
Nuevamente allí estaba Luciano para presentar la película. En este caso señalo que era posible utilizar el cine como una ventana para asomarse a otra época y vivir otras vidas que de otra manera sería imposible vivir. El Buscón es una adaptación cinematográfica de la celebre obra de Quevedo.
Se trata de un película un tanto purista, en la que se intenta presentar a la sociedad española del siglo XVII, imitando las prendas de vestir, costumbres e incluso la forma de hablar de los protagonistas. Por ello, a veces se hacía difícil seguir los diálogos entre los personajes.
Se trata de una película correcta, que no defrauda, aunque le encontré la pega del lenguaje. Eso y que el día anterior había visto Nosferatu, quizás hicieron que la película no terminará de entusiasmarme.
Mi particular semana cinefila termino el sábado viendo otra obra de Murnau, “La luz que mata”. En esta ocasión se trata de un drama romántico. En este caso la película tampoco termina de enganchar. El argumento no resulta del todo atractivo, basado en enamoramientos-ruptura-enamoramiento con otra persona. En este caso, además la película no tiene la fuerza expresiva de Nosferatu. Quizás en esta ocasión aún resulta más evidente las carencias técnicas de la época, puesto que el cine estaba dando sus primeros coletazos. Por otra parte, tampoco se puede pretender que un director haga obras maestras como churros, así que en este caso la película solo resulta adecuada para los amantes del cine mudo, como documento histórico de una época pasada. Cada uno tiene sus debilidades. Una de las mías es el cine mudo, así que aunque la película no terminara de cuajar, terminé marchándome con la sensación de haber pasado una tarde bastante entretenida.
El manejo de la imagen, los decorados y las sombras es magistral, convirtiendo a la película en un puro espectáculo visual, dejando incluso el argumente de Nosferatu en un segundo plano.
Además tuvimos el honor de contar con la presencia de Luciano Berriatu, un director de cine independiente y restaurador de películas presentando a Nosferatu.
Lo cierto es que apunto algunos detalles interesantes comentando que el cine es una aproximación al arte como la pintura. Sin embargo la pintura, es un proceso bastante lento y laborioso, por lo que el cine es mucho más dinámico. El segundo apunte fue que Murnau era seguidor de la corriente ocultista, hecho que desconocía. El bueno de Luciano se declaró como un autentico entusiasta de Murnau, y no dudó en adjudicar a “Nosferatu” el titulo de la mejor película de terror de la historia. Quizás el galardón resulte algo exagerado, ya que Bela Lugosi hizo otra magnifica versión unos pocos años después, pero sin duda supera con creces a estas pseudo historias de vampiros adolescentes que circulan por la cartelera en nuestros días.
Después de la película hubo una tertulia sobre la película a la que a mi pesar no me pude quedar. Al día siguiente me tocaba madrugar, sin embargo me quedo curiosidad por ver el largo de Luciano “El Buscón”, que se emitía al día siguiente en la filmoteca.
Nuevamente allí estaba Luciano para presentar la película. En este caso señalo que era posible utilizar el cine como una ventana para asomarse a otra época y vivir otras vidas que de otra manera sería imposible vivir. El Buscón es una adaptación cinematográfica de la celebre obra de Quevedo.
Se trata de un película un tanto purista, en la que se intenta presentar a la sociedad española del siglo XVII, imitando las prendas de vestir, costumbres e incluso la forma de hablar de los protagonistas. Por ello, a veces se hacía difícil seguir los diálogos entre los personajes.
Se trata de una película correcta, que no defrauda, aunque le encontré la pega del lenguaje. Eso y que el día anterior había visto Nosferatu, quizás hicieron que la película no terminará de entusiasmarme.
Mi particular semana cinefila termino el sábado viendo otra obra de Murnau, “La luz que mata”. En esta ocasión se trata de un drama romántico. En este caso la película tampoco termina de enganchar. El argumento no resulta del todo atractivo, basado en enamoramientos-ruptura-enamoramiento con otra persona. En este caso, además la película no tiene la fuerza expresiva de Nosferatu. Quizás en esta ocasión aún resulta más evidente las carencias técnicas de la época, puesto que el cine estaba dando sus primeros coletazos. Por otra parte, tampoco se puede pretender que un director haga obras maestras como churros, así que en este caso la película solo resulta adecuada para los amantes del cine mudo, como documento histórico de una época pasada. Cada uno tiene sus debilidades. Una de las mías es el cine mudo, así que aunque la película no terminara de cuajar, terminé marchándome con la sensación de haber pasado una tarde bastante entretenida.
martes, 18 de enero de 2011
Juegos prohibidos de René Clement
Hace un tiempo atrás adquirí el propósito de ver todas las películas que se habían hecho con el Oscar a la mejor película. Desde la tierna “Alas” de 1929 hasta “En el calor de la noche” (1968), la última que he visto (donde por cierto Sidney Poitier hace un magnifico papel), ya han pasado unas cuantas. Las ha habido para todos los gustos, aunque gracias a este habito he descubierto el talento de grandes genios como Billy Wilder (“El apartamento”), o Elia Kazan (“La ley del silencio”). Sin embargo reconozco que la década de los años 60 se me ha atragantado. Ello es debido a la existencia de algunas películas que considero “menores” como “Un hombre para la eternidad”, “Tom Jones”, o incluso “West Side Story”. Considero que estas películas hoy en día pasarían inadvertidas. También es debido a la abundancia de los musicales en esta década, un género que no es santo de mi devoción (salvo honrosas excepciones) y que llego a copar hasta 4 películas de dicho género que se hicieron con la preciada estatuilla en la década de los 60. Por ello hace poco me decante por empezar con la categoría de Oscar a la mejor película de habla no inglesa, cuya categoría empezó en 1947 con “El limpiabotas” de Vittorio de Sica. Pocas han sido las películas que he visto, sin embargo destaca la calidad de todas ellas, quizás con la única excepción de “Monsieur Vincent”. Mucho y bien se puede hablar de la mayoría de ellas, “La strada” (sobre la cual ya hablé aquí), “El limpiabotas” y “Ladrón de bicicletas” son autenticas joyas del neorrealismo italiano, mientras Kurosawa brilla con luz propia en “Rashomon”.
Esta semana llegaba el turno de “Juegos prohibidos” de René Clement, la cual a priorí, me esperaba
que no mantendría el nivel de las anteriormente citadas pero nada más lejos de la realidad. Y más aún cuando se trataba de una película desconocida para mí.
La acción comienza cuando centenares de franceses se dirigen hacia el sur de Francia, huyendo del implacable ataque alemán. Entre ellos se encuentra la joven Paulette, que huye de los bombarderos junto a su familia y su mascota. La familia de Paulette muere durante al ataque, al igual que su perro, por lo que la niña deberá enfrentarse a un futuro incierto y cruel, desde el primer momento de la película. Incapaz de abandonar el cadáver de su perro, se propicia el encuentro entre Paulette y el joven Michel de 11 años, que consigue que la niña sea acogida en la granja en la que vive, junto a su familia.
Se trata sin duda de una película conmovedora, contrapone la brutalidad de la guerra junto a la inocencia de los niños, lo que acentuá el carácter detestable de los conflictos armados.
Supongo que utilizar el rodaje de niños en las películas es jugar a la ruleta rusa, pero en este caso es de justicia reconocer que Paulette (Fossey) y Michel (Poujouly) están soberbios en su papel, dotándoles de una expresividad y una fuerza narrativa que difícilmente podría conseguirse con un actor adulto.
La película tiene un fuerte componente de emotividad y de impacto pero con el notable merito de no caer en la sensiblería fácil, lo que es jugar sobre el alambre pero sin caerse. Los juegos de los niños, son ajenos pero a la vez guardan una fuerte relación sobre el terrible momento que les ha tocado vivir. Incluso tienen cabida algunas gotas de humos negro que no consiguen quitar dramatismo a la película.
La banda sonora aporta un tema de gran lirismo que alcanzo una gran popularidad en la época y la fotografía presenta encuadres rotundos y composiciones de autentica belleza.
Eso sí, hay que reconocer que la película deja un poso de amargura y de mal cuerpo que es difícil de eliminar, quizás el único pero que le encuentro es de índole política. Esta película podría remover conciencias y reabrir heridas que se estarían cerrando con el tiempo, aunque también considero útil el mensaje pacifista y antibelicista de la película. Para que la historia de Michel y Paulette no vuelva a repetirse (o historias similares), ya sea en Europa o en Oriente Medio.
Esta semana llegaba el turno de “Juegos prohibidos” de René Clement, la cual a priorí, me esperaba
que no mantendría el nivel de las anteriormente citadas pero nada más lejos de la realidad. Y más aún cuando se trataba de una película desconocida para mí.
La acción comienza cuando centenares de franceses se dirigen hacia el sur de Francia, huyendo del implacable ataque alemán. Entre ellos se encuentra la joven Paulette, que huye de los bombarderos junto a su familia y su mascota. La familia de Paulette muere durante al ataque, al igual que su perro, por lo que la niña deberá enfrentarse a un futuro incierto y cruel, desde el primer momento de la película. Incapaz de abandonar el cadáver de su perro, se propicia el encuentro entre Paulette y el joven Michel de 11 años, que consigue que la niña sea acogida en la granja en la que vive, junto a su familia.
Se trata sin duda de una película conmovedora, contrapone la brutalidad de la guerra junto a la inocencia de los niños, lo que acentuá el carácter detestable de los conflictos armados.
Supongo que utilizar el rodaje de niños en las películas es jugar a la ruleta rusa, pero en este caso es de justicia reconocer que Paulette (Fossey) y Michel (Poujouly) están soberbios en su papel, dotándoles de una expresividad y una fuerza narrativa que difícilmente podría conseguirse con un actor adulto.
La película tiene un fuerte componente de emotividad y de impacto pero con el notable merito de no caer en la sensiblería fácil, lo que es jugar sobre el alambre pero sin caerse. Los juegos de los niños, son ajenos pero a la vez guardan una fuerte relación sobre el terrible momento que les ha tocado vivir. Incluso tienen cabida algunas gotas de humos negro que no consiguen quitar dramatismo a la película.
La banda sonora aporta un tema de gran lirismo que alcanzo una gran popularidad en la época y la fotografía presenta encuadres rotundos y composiciones de autentica belleza.
Eso sí, hay que reconocer que la película deja un poso de amargura y de mal cuerpo que es difícil de eliminar, quizás el único pero que le encuentro es de índole política. Esta película podría remover conciencias y reabrir heridas que se estarían cerrando con el tiempo, aunque también considero útil el mensaje pacifista y antibelicista de la película. Para que la historia de Michel y Paulette no vuelva a repetirse (o historias similares), ya sea en Europa o en Oriente Medio.
jueves, 23 de diciembre de 2010
La strada (é arrivato Zampanó)
Hace poco tuve ocasión de degustar una gran película, “la strada”, de Fellini. Perteneciente al neorrealismo italiano, cuenta la historia de un país devastado, arruinado y desolado por la guerra, donde los protagonistas sobreviven como pueden al legado de miseria y pobreza que ha dejado tras de si la segunda guerra mundial. En este contexto, esta película también podría ubicarse en la España posterior a la Guerra Civil. La historia comienza cuando Zampanó (soberbio Anthony Quinn) compra a Gelsomina por 10000 míseras liras, al quedarse esta huérfana de padre. Así pues, van vagando en una destartalada motocicleta con chiringuito y carpa detrás, donde Zampanó realiza su número (romper una cadena de hierro con la fuerza de sus pulmones), una y otra vez. Es Zampanó un superviviente más, un hombre agresivo y brutal con tendencia al alcoholismo, mientras Gelsomina intenta evadirse de la triste realidad que le ha tocado vivir recurriendo a su ingenuidad y su imaginación, como contrapunto al personaje de Zampanó.
Surge entre ellos un conato de enamoramiento zanjado rápidamente por el orgullo y la soberbia de Zampanó y la timidez de Gelsomina, que mantiene su fidelidad a Zampanó por encima de los límites que le marca su conciencia.
Ambos comparten una profunda soledad y una vida de marginación y desarraigo allá por donde van. En mi opinión es sintomática la frase que Gelsomina repite varias veces: “Si yo no me quedo con él, ¿quien lo hará?”.
Su recorrido por Italia les lleva a los lugares mas variopintos, visitando incluso un convento y uniéndose temporalmente a una compañía circense, en la que no cuajarán debido al enfrentamiento del pendenciero Zampano con uno de sus miembros.
Y sobre todo, esta el simbolismo de la película, su magistral manejo de los pequeños detalles.
La soberbia banda sonora es de Nino Rota. La melodía central, que se repite a través de la película presenta una progresión desde cuando Gelsomina la balbucea al inicio de la película, hasta que la misma cierra la película. Asimismo, la playa es lugar de encuentro y despedida, donde los personajes comparten sus anhelos y esperanza, aunque también al final se convierte un lugar para el duelo. Asímismo, el camino se puede interpretar como la eterna busqueda un futuro prospero, pero que no traerá mas que nuevos problemas a los protagonistas y la certeza de saberse sometidos a una espiral de pobreza y miseria. En esta linea, también resulta llamativo que los miembros del circo y espectaculos ambulantes, cuya misión es divertir y entretener, hacer que la gente olvide sus problemas cotidianos se definan ellos mismos como los más pobres y desesperados entre los pobres.
Ganó el Oscar a la mejor película extranjera y fue nominada al mejor guión. Sin duda, gracias a la soberbia interpretación de Zampano por Anthony Quinn y a la no menor genial actuación de Gelsomina (Giuletta Masina).
En mi opinión una película imprescindible, con multitud de detalles por descubrir, una banda sonora esplendida, una buena fotografía en blanco y negro, dos actores en estado de gracia ¿hay quien de más?, señoras y señores, acomódense, è arrivato zampanó.
Y por cierto, aprovecho para felicitar la Navidad a mis escasos lectores.
Surge entre ellos un conato de enamoramiento zanjado rápidamente por el orgullo y la soberbia de Zampanó y la timidez de Gelsomina, que mantiene su fidelidad a Zampanó por encima de los límites que le marca su conciencia.
Ambos comparten una profunda soledad y una vida de marginación y desarraigo allá por donde van. En mi opinión es sintomática la frase que Gelsomina repite varias veces: “Si yo no me quedo con él, ¿quien lo hará?”.
Su recorrido por Italia les lleva a los lugares mas variopintos, visitando incluso un convento y uniéndose temporalmente a una compañía circense, en la que no cuajarán debido al enfrentamiento del pendenciero Zampano con uno de sus miembros.
Y sobre todo, esta el simbolismo de la película, su magistral manejo de los pequeños detalles.
La soberbia banda sonora es de Nino Rota. La melodía central, que se repite a través de la película presenta una progresión desde cuando Gelsomina la balbucea al inicio de la película, hasta que la misma cierra la película. Asimismo, la playa es lugar de encuentro y despedida, donde los personajes comparten sus anhelos y esperanza, aunque también al final se convierte un lugar para el duelo. Asímismo, el camino se puede interpretar como la eterna busqueda un futuro prospero, pero que no traerá mas que nuevos problemas a los protagonistas y la certeza de saberse sometidos a una espiral de pobreza y miseria. En esta linea, también resulta llamativo que los miembros del circo y espectaculos ambulantes, cuya misión es divertir y entretener, hacer que la gente olvide sus problemas cotidianos se definan ellos mismos como los más pobres y desesperados entre los pobres.
Ganó el Oscar a la mejor película extranjera y fue nominada al mejor guión. Sin duda, gracias a la soberbia interpretación de Zampano por Anthony Quinn y a la no menor genial actuación de Gelsomina (Giuletta Masina).
En mi opinión una película imprescindible, con multitud de detalles por descubrir, una banda sonora esplendida, una buena fotografía en blanco y negro, dos actores en estado de gracia ¿hay quien de más?, señoras y señores, acomódense, è arrivato zampanó.
Y por cierto, aprovecho para felicitar la Navidad a mis escasos lectores.
jueves, 14 de octubre de 2010
People is not polite
Con motivo de las fiestas del Pilar, la casa de las culturas de Zaragoza organizaba una jornada temática sobre Brasil. El programa incluía una exposición audiovisual y una charla a las 19:00 y una degustación gastronómica y una exhibición de capoeira para terminar. Como quiera que el tema me interesa, y el programa tenía buena pinta allá que me fui sin pensármelo dos veces. Al llegar, nos encontramos que los maestros de ceremonias eran una pareja bastante peculiar. Un argentino dando una conferencia sobre Brasil y una brasileña. Debo decir que el argentino fue de lo poco salvable de la charla. Reconozco que me encanta el acento argentino, lo que unido a su capacidad dialéctica intentaba hacer la charla lo mas amena posible, con más voluntad que acierto. La carioca fue otro cantar, lo cierto es que parecía tener algún problema con el guión de la conferencia, no se sabe si por falta de dominio de la lengua de Cervantes, o bien estaba hecha un flan. Yo me inclino a pensar que fue una mezcla de las dos cosas. A mi entender la charla estuvo mal enfocada, pues la mayor parte del tiempo se limitaron a leer datos numéricos sobre Brasil (población, superficie, porcentaje de razas, etc..), lo que resto dinamismo e interés a la charla. También sucedió un hecho, cuando menos curioso, cuando empezó a sonar un teléfono móvil. Mientras los asistentes se miraban unos a otros buscando al culpable, el argentino dijo: “discúlpenme señores, pero mi teléfono esta sonando y debo interrumpir la charla para contestar”. Reconozco que no recuerdo ninguna anécdota parecida en ninguna conferencia a las que he asistido.
Aunque el plato fuerte estaba por llegar. La degustación gastronómica consistía en una feijoada, esto es, un típico plato brasileño consistente en un estofado de judías acompañado por arroz. Se nos dijo que debíamos guardar una fila, pero lo cierto es que nadie se encargo de ello, y como suele suceder en estos casos, el parecido de lo que se formó con una fila era mera coincidencia. Como es natural, en cuanto empezaron a servir la feijoada, hubo un espectáculo mas propio del reparto de comida en el campo de refugiados de un país del áfrica subsahariana que de un país desarrollado. Empujones, gente colándose a doquier, improperios e incluso conatos de agresiones. Ante tal panorama, en medio de la marea humana que me rodeaba intente esforzarme por llegar a la mesa. Cuando estaba a punto de alcanzar mi objetivo una señora cuarentona me increpo, ante mi estupor, diciendome que si quería coger algo debía ponerme en la fila como todo el mundo. ¿Que fila, señora?, fue mi respuesta. Ante su insistencia me limite a señalarle: “no querrá que en este caos, donde mucha gente se estaba colando por doquier, fuera a ser yo el único que guardara cola civilizadamente, y tuviera que colocarme el último, cuando había sido uno de los primeros en colocarme en la fila”.
Finalmente conseguí mi objetivo, aunque la degustación nos tenía preparada un última sorpresa. Cuando la comida había aplacado a las masas, y era posible pedir un segundo plato sin el riesgo a quedar aplastado entre la multitud los platos de plástico se acabaron. El resultado fue que aproximadamente sobro la mitad de la comida por la que hasta hace poco la multitud había peleado sin cuartel.
A la cabeza me vino un articulo de uno de mis escritores más admirados (Arturo Perez Reverte) en el que describía a los españoles como un pueblo capaz de acuchillarse con saña por unas lindes, un yo te he mirado mal o un plato de comida, para luego caer en la apatía y el inmovilismo más absoluto cuando algún gobernante decide hacer de las suyas y cargarse de un plumazo derechos sociales conseguidos a lo largo de los años. Nos viene al pelo aquel dicho: primero vinieron a por los intelectuales, pero como yo no era intelectual no hice nada. Después vinieron a por los judíos, pero como yo no era judío no hice nada. Y un día vinieron a por mí, y entonces intente rebelarme pero ya era demasiado tarde. Y así nos va.
Aunque el plato fuerte estaba por llegar. La degustación gastronómica consistía en una feijoada, esto es, un típico plato brasileño consistente en un estofado de judías acompañado por arroz. Se nos dijo que debíamos guardar una fila, pero lo cierto es que nadie se encargo de ello, y como suele suceder en estos casos, el parecido de lo que se formó con una fila era mera coincidencia. Como es natural, en cuanto empezaron a servir la feijoada, hubo un espectáculo mas propio del reparto de comida en el campo de refugiados de un país del áfrica subsahariana que de un país desarrollado. Empujones, gente colándose a doquier, improperios e incluso conatos de agresiones. Ante tal panorama, en medio de la marea humana que me rodeaba intente esforzarme por llegar a la mesa. Cuando estaba a punto de alcanzar mi objetivo una señora cuarentona me increpo, ante mi estupor, diciendome que si quería coger algo debía ponerme en la fila como todo el mundo. ¿Que fila, señora?, fue mi respuesta. Ante su insistencia me limite a señalarle: “no querrá que en este caos, donde mucha gente se estaba colando por doquier, fuera a ser yo el único que guardara cola civilizadamente, y tuviera que colocarme el último, cuando había sido uno de los primeros en colocarme en la fila”.
Finalmente conseguí mi objetivo, aunque la degustación nos tenía preparada un última sorpresa. Cuando la comida había aplacado a las masas, y era posible pedir un segundo plato sin el riesgo a quedar aplastado entre la multitud los platos de plástico se acabaron. El resultado fue que aproximadamente sobro la mitad de la comida por la que hasta hace poco la multitud había peleado sin cuartel.
A la cabeza me vino un articulo de uno de mis escritores más admirados (Arturo Perez Reverte) en el que describía a los españoles como un pueblo capaz de acuchillarse con saña por unas lindes, un yo te he mirado mal o un plato de comida, para luego caer en la apatía y el inmovilismo más absoluto cuando algún gobernante decide hacer de las suyas y cargarse de un plumazo derechos sociales conseguidos a lo largo de los años. Nos viene al pelo aquel dicho: primero vinieron a por los intelectuales, pero como yo no era intelectual no hice nada. Después vinieron a por los judíos, pero como yo no era judío no hice nada. Y un día vinieron a por mí, y entonces intente rebelarme pero ya era demasiado tarde. Y así nos va.
sábado, 15 de mayo de 2010
Cabiria

Recientemente había visto en un libro recopilatorio sobre las 100 mejores películas de la historia del cine el título de Cabiria. Llevado por la curiosidad, al ser un título desconocido para mí vi la película llevándome una grata impresión. Cabe decir que si hace poco comentaba que los musicales no son mi debilidad, el cine mudo en cambio, si es una de ellas. A la mente me vienen varios títulos míticos como “El gabinete del Doctor Caligari”, “Nosferatu” o la ya comentada en este blog, “Metropolis”. Y es que a mi entender, los clásicos del cine mudo, no solo envejecen bien, sino que el paso del tiempo las convierte en obras maestras, irrepetibles después a pesar de que el cine de hoy en día maneja unos medios materiales y económicos enormemente superiores a los empleados en estos tiempos.
Cabiria es un título inedito en España, dirigida en 1914 por el director italiano Giovanni Pastrone. Esta película es una perfecta fusión entre la mejor tradición del cine mudo con el cine colosal o peplum, a semejanza de grandes títulos como Ben Hur o Quo Vadis. Cuenta la historia de una pequeña joven romana (Cabiria), que huye en barco cuando el Etna entra en erupción. Posteriormente es raptada por piratas fenicios y vendida al sumo sacerdote Khartalo en el mercado de Cartago, para ser sacrificada como ofrenda al poderoso Dios Moloch. Paralelamente a esta historia, también aparecen las guerras púnicas entre Roma y Cartago. Gracias a esta película descubrí a dos personajes históricos como Masinisa y Sofonisba.
Masinisa era un rey numida, originalmente fue aliado de Cartago, junto con el general Asdrubal, derroto al también rey numida Sifax. Sin embargo, posteriormente Masinisa desertaría y colaboraría con los romanos hasta el punto de tomar parte en la batalla de Zama, junto al general romano Escipión.
Sofonisba por su parte era la hija del general cartagines Asdrubal. Inicialmente prometida a Masinisa acabó casándose con Sifax en el juego de alianzas durante la Segunda Guerra Púnica. Tras la batalla de Cirta, cayo en manos de Masinisa. Parece ser que sus encantos eran tales que Masinisa prometió perdonarla y no entregarla a los romanos casándose con ella. Sin embargo, Escipión insisitió en su entrega por lo que Masinisa le entrego un cuenco de veneno que ella tomó sin dilación para librarse de la humillación de acabar siendo una esclava de Roma.
Entrañable es también el actor que da vida al gigantón Maciste (Bartolomeo Pagano), reclutado entre los estibadores portuarios y cuyo papel en Cabiria le lanzaría a la fama.
Pastrone pone toda la carne en el asador, explotando todos sus recursos. La puesta en escena es grandilocuente y secuencias como el paso de Siracusa o la imagen del templo de Moloch donde Cabiria espera ser sacrificada son mas que meritorias teniendo en cuenta que la película roza los 100 años de antigüedad. El rodaje se llevo a cabo en Sicilia, Túnez y los Alpes, utilizando inmensos decorados y miles extras.
También hay quien ha visto en esta película un reflejo del expansionismo italiano en plena época del colonialismo, tras la reciente conquista del imperio otomano de posiciones italianas en Libia en la guerra italo-turca.
Recientemente me referí a West Side Story como una película bastante sobrevalorada. En este caso tengo que hablar de una película claramente infravalorada o en todo caso, muy adelantada a su época. De hecho en 1914 el cine daba sus primeros pasos, cuando aun no existían ni los premios Oscar ni los globos de oro, entre otros.
Años más tarde, el genial Fellini rendiría un merecido tributo a este filme, al titular una de sus películas como “Las noches de Cabiria” (Le notti di cabiria). Recomendada para los amantes del buen cine e imprescindible para los que les guste el cine mudo.
Sofonisba por su parte era la hija del general cartagines Asdrubal. Inicialmente prometida a Masinisa acabó casándose con Sifax en el juego de alianzas durante la Segunda Guerra Púnica. Tras la batalla de Cirta, cayo en manos de Masinisa. Parece ser que sus encantos eran tales que Masinisa prometió perdonarla y no entregarla a los romanos casándose con ella. Sin embargo, Escipión insisitió en su entrega por lo que Masinisa le entrego un cuenco de veneno que ella tomó sin dilación para librarse de la humillación de acabar siendo una esclava de Roma.
Entrañable es también el actor que da vida al gigantón Maciste (Bartolomeo Pagano), reclutado entre los estibadores portuarios y cuyo papel en Cabiria le lanzaría a la fama.
Pastrone pone toda la carne en el asador, explotando todos sus recursos. La puesta en escena es grandilocuente y secuencias como el paso de Siracusa o la imagen del templo de Moloch donde Cabiria espera ser sacrificada son mas que meritorias teniendo en cuenta que la película roza los 100 años de antigüedad. El rodaje se llevo a cabo en Sicilia, Túnez y los Alpes, utilizando inmensos decorados y miles extras.
También hay quien ha visto en esta película un reflejo del expansionismo italiano en plena época del colonialismo, tras la reciente conquista del imperio otomano de posiciones italianas en Libia en la guerra italo-turca.
Recientemente me referí a West Side Story como una película bastante sobrevalorada. En este caso tengo que hablar de una película claramente infravalorada o en todo caso, muy adelantada a su época. De hecho en 1914 el cine daba sus primeros pasos, cuando aun no existían ni los premios Oscar ni los globos de oro, entre otros.
Años más tarde, el genial Fellini rendiría un merecido tributo a este filme, al titular una de sus películas como “Las noches de Cabiria” (Le notti di cabiria). Recomendada para los amantes del buen cine e imprescindible para los que les guste el cine mudo.
lunes, 22 de febrero de 2010
Tiempos modernos, tiempos de siempre

Esta semana tuve la ocasión de “degustar” otra joya del cine mudo. En este caso se trata de la película “tiempos modernos” de Charles Chaplin. Lo que desconocía de Chaplin es que parece ser que el mismo se encargó del guión, dirección y música de la película, ademas de ser el protagonista con lo cual se consagra como alguien extraordinariamente polifacético.
El contexto histórico de la película (1936), nos lleva a los años de la Gran Depresión en Estados Unidos, vamos algo parecido a los tiempos que corren, pero a lo bestia. Las fábricas estaban empezando a adoptar el sistema de trabajo en cadena, algo monótono y estresante que convierte a las personas no en seres humanos, sino en simples piezas de un complejo engranaje que son desechables cuando se estropean. Tengo que reconocer que me sentí identificado en parte con la película. Me trajo al recuerdo una de mis primeras experiencias laborales. Lo conseguí mediante una ETT, y la fabrica se llamaba Pipelife, allá por el año 2001 o 2002. El trabajo era simple a mas no poder, se trataba de sacar piezas de plástico según salían de unas maquinas y colocarlas ordenadamente en cajas de cartón. Recuerdo que me toco atender 3 maquinas a la vez. De vez en cuando alguien venía a echarme una mano, pero la mayor parte del tiempo me las tenía que arreglar yo solo. Recuerdo que ir al servicio fuera de las pausas estipuladas era todo un ejercicio de ingeniería, y eso que el servicio se encontraba a 10 metros escasos de mi puesto de trabajo. Había que calcular el momento justo en el que las tres maquinas te darían un respiro (de unos 30 segundos), entrar raudo en el lavabo a poder ser con la cremallera bajada para no perder tiempo, y volver lo antes posible. Creo que duré 2 semanas, después no tengo muy claro si prescindieron de mis servicios o yo no puse ningún interés en renovar. Para acabar con la anécdota creo que me pagaban unas 6000 pesetas de las antiguas, que en su momento me pareció un sueldo razonable. Pero en mi ingenua candidez, no comprobé que en esas 6000 pesetas iban incluidas las pagas extraordinarias, las vacaciones y una retención del 2% a hacienda, lo que significa que de haber estado todo el año trabajando en esas condiciones, las arcas públicas me hubieran reclamado el año siguiente al hacer la declaración una cantidad superior a mi sueldo de mas de un mes.
Vicisitudes laborales aparte, en la película un obrero que trabaja en una cadena (Chaplin), acaba perdiendo el juicio desquiciado por el ritmo frenético de la misma. Después es encarcelado por participar en una manifestación obrera en la que se encontraba por casualidad, sin duda un toque genial Chapliniano. Al salir de la cárcel, conoce a una joven huérfana que se gana la vida como ladrona de poca monta, y acaban por irse a vivir juntos, mientras Chaplin prueba suerte en algún trabajo más.
A pesar de que el cine sonoro estaba instaurado desde hace más de una década, Chaplin apuesta por una película muda, con algún efecto de sonido, y realmente maneja la situación con maestría.
Sin duda la critica irónica a la sociedad industrial esta presente en todo momento. Movimientos mecánicos y repetitivos hasta la nausea. Maquinarias complicadísimas cargadas de palancas, correas, engranajes y botones. Todo controlado para que la cadena no se rompa y los indices de producción lleguen al máximo. A ello se enfrentara un ingenuo Chaplin, que al perder la razón se comportara de manera infantil, metiéndose en situaciones esperpenticas, absurdas y realmente cómicas. A lo largo de la película Chaplin probara suerte en otros oficios, pero no me parece ético adelantar nada más acerca de su argumento. Para quien no la haya visto podría ser toda una revelación y no hay que estropearle la sorpresa. Simplemente diré que a pesar de las situaciones comicas que se producen frecuentemente se esconde una cruel realidad. La de dos personas que viven en la miseria y que apenas tienen con que salir adelante, salvo con unas buenas dosis de optimismo y buen humor. Hace unos días comentaba que Fritz Lang era un visionario por adelantar el futuro en su película “Metropolis”. Chaplin no se queda atrás. Es posible que no hayamos cambiado tanto en 70 años, que las multinacionales sigan campando a sus anchas haciendo literalmente lo que les da la gana con sus empleados. La película guarda varios momentos memorables que dejare que quien quiera lo descubra por si mismo. Estamos ante otra obra de arte en la que el paso del tiempo no le afecta en absoluto, una lastima que fuera la última en la que Chaplin nos deleito con su entrañable personaje de Charlot.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Mis peliculas de culto II: Metropolis de Fritz Lang
Casi un año después hoy retomo la sección “Mis películas de culto”.Alucinógena. Cautivadora. Brillante. Visionaria. Original. Estos serían alguno de los adjetivos que describirían esta película de Fritz Lang. El cine mudo siempre ha sido una de mis debilidades, aunque en este caso lo de cine mudo no es del todo cierto, ya que la banda sonora de Metropolis es de una belleza notable. Además, para añadirle un cierto aire de misticismo a la película, se considera que un cuarto de la misma se ha perdido y es irrecuperable. Una verdadera tragedia si tenemos en cuenta ademas que se estrenó en 1927, así que difícilmente se podría reconstruir la parte que falta de la película con testimonios de espectadores que recordasen la versión original.
La historia trata de una megalopolis en el año 2000, en el que la división de clases es llevada hasta el extremo. Hay una minoritaria clase solvente, dirigente e intelectual que habita en la zona superior de la ciudad, mientras que la mayoritaria clase obrera mísera y oprimida se ve relegada a vivir en el subterráneo de la ciudad. Una clase y otra no entablan el menor contacto, a no ser a través de intermediarios.
El propietario de la ciudad es Johhan “Joh” Fredersen, vive en un a opulento rascacielos llamado Babel, desde el que domina toda la megalopolis. En el subterráneo se encuentra una mujer llamada María, una figura carismática y pacificadora que insta a los trabajadores a tener paciencia. Fredersen descubre las actividades de María y temiendo una rebelión de los trabajadores pide ayuda al científico Rotwang, el cual fabricará un robot que tendrá la misma apariencia de María. Sin emargo, lo que desconoce Fredersen es que el robot creado por Rotwang, contiene el espíritu de Hel (ex-mujer de Rotwang, que tuvo una aventura con Fredersen y que falleció al dar a luz). Despechado por esto, Hel (o el doble de María), incitará a los trabajadores a una violenta revuelta llevada a cabo en medio del caos y de la destrucción.
Cabe decir que los decorados de la película recuerdan a la mismísima Blade Runner, y uno se pregunta como es posible que Fritz Lang creará un universo modernista, cuyo patrón seguiría utlilizandose..... CASI 60 AÑOS DESPUES. Realmente fascinante.
También son frecuentes las referencias bíblicas. La torre desde la que Fredersen domina su ciudad se llama Babel. El nombre de la predicadora a la que escuchan los obreros se llama María. Aparecen referencias a los 7 pecados capitales. También hay quien ha visto en la película una alegoría del comunismo, con la lucha de clases, y no le falta razón. Mientras la clase dirigente, nada en la opulencia y el lujo, los obreros trabajan en condiciones infrahumanas, sufren accidentes y cuentan con jornadas laborales agotadoras. Mas de 80 años después de las película, nos encontramos con que el sistema capitalista deriva en que unos pocos vivan una vida de lujo sin desenfreno, mientras la gran mayoría obtiene lo justo. Cierto es que las condiciones de vida de la clase media han mejorado notablemente, sanidad, educación, etc.. Pero no resulta darse cuenta de que el funcionamiento de la sociedad actual no es tan distinto al que se describe en Metropolis. Incluso me atrevería a decir que Metropolis refleja el mito de la caverna de Platón. Mientras la clase intelectual, vive en fastuosos jardines, con grandes panoramicas (mundo de las ideas), los obreros viven en lúgubres subterráneos en condiciones infrahumanas (mundo de las sombras).
La película tuvo una fría acogida por parte del público en su estreno en 1927, sin embargo posteriormente lograría el máximo reconocimiento al ser nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (hecho que me parece totalmente merecido). Son películas como estas las que te reconcilian con el séptimo arte. A quien le guste el cine mudo, o simplemente el buen cine y todavía no la haya visto no sé a que esta esperando.
lunes, 1 de febrero de 2010
I carrera del Roscón

El pasado viernes 29 de enero se celebró la primera edición de la carrera del roscón. Una excelente iniciativa y una gran noticia para todos aquellos a los que una marathon o media marathon nos viene algo grande, y que con la desaparición de la clásica Carrefour nos habíamos quedado sin referencias. El club organizador “Os andarines de Aragón”, es el mismo que viene organizando las andadas populares (redolada y jorgeada entre otras), resulta muy loable que hayan decidido iniciarse en el mundo del atletismo.
Lo cierto es que también implica algo de valentía organizar una prueba de atletismo en Zaragoza en pleno mes de enero. A las gélidas temperaturas, es probable que se una el clásico y molesto cierzo, con lo que la prueba se convierte en un ejercicio de fuerza de voluntad. Sin embargo, la respuesta popular fue notable con más de 700 inscritos. El día de la prueba se cumplieron los parámetros meteorológicos. No falto ni el frío ni el viento. Una temperatura de 4 grados y un viento racheado, que sin ser excesivo, incordiaba lo suyo, no lograron desanimarnos. Hay que decir, que el recorrido de 10 km, era casi plano en su totalidad, así que para alguien como yo que esta reñido con las cuestas era un punto a favor. La prueba tenía su inicio y su fin en las inmediaciones de la torre del agua, al lado de lo que fue la antigua Expo, que por cierto, presenta un paisaje desolador, aún mas cuando uno recuerda sus 3 meses de esplendor. Pero ya sabemos que estamos donde estamos, y que aquí la improvisación esta a la orden del día. No parece razonable que unas obras faraonicas cuyo mantenimiento cuesta un ojo de la cara permanezcan abandonadas con mas pena que gloria.
Reflexiones post-expo aparte, fiel a mi estilo me tome la salida con calma, la verdad es que se veía a la gente bastante preparada. Vamos que las tripitas cerveceras brillaban por su ausencia, y ya antes de empezar teníamos asumido que nuestro papel iba a ser “secundario”. Por momento me vi en el pelotón de cola, pero decidí que había que mantener la calma. Sin ser una media marathon, 10 km dan mucho de si y no convenía cebarse en el comienzo. Además tradicionalmente, siempre me ha gustado ir de menos a más. Las sensaciones eran buenas, así que poco antes del ecuador de la prueba decidí aumentar ligeramente el ritmo. El resultado no se hizo esperar, y superé unos cuantos puestos. La temperatura había subido unos cuantos grados, lo cual era de agradecer. También hubo un avituallamiento, que rechace. No quería perder unos segundos, y además como hacía mas bien fresco no era imprescindible hidratarse. El recorrido transcurría por la zona del Parque del agua, para pasar después a la margen derecha del río Ebro, para acabar cruzando lo que fue el recinto expo para volver a la base de la Torre del Agua, salida y llegada de la prueba. Logre mantener mi cadencia de ritmo, incluso volví a subirlo ligeramente en cuanto advertí que la meta estaba próxima. Me había propuesto acabar en menos de una hora, a la espera de que si mejoro mi estado físico en el futuro, pueda permitirme metas más ambiciosas. Al final lo conseguí, dejando mi tiempo en 59´ 18´´.
El objetivo estaba cumplido, así que quedaba ducharse y recoger la bolsa de corredor. Cometí el error de ducharme antes de pasar a por la bolsa, así que cuando lo hice las camisetas se habían acabado. Aún así me llevé una medalla de bronce, un pequeña bolsa de deporte, una funda para móviles con un mosquetón y un roscón (no podía ser de otra manera). La bolsa de corredor también tenía una revista de moda que no me quedo claro a que venía. Finalmente, también nos obsequiaron con un vaso de chocolate caliente con bizcochos, sabía elección sin duda. Así acabe marchándome a casa con un doble buen sabor de boca. Por haber bajado de la hora y por el chocolate caliente.
martes, 26 de enero de 2010
Noche de lobos
“Buenas lunas criaturas de la noche”. Con esta frase, cada domingo por la noche Joan Lluís Goas presentaba el espacio “Noche de lobos”. Corría el año 1990, yo aún era un adolescente imberbe, y apenas recuerdo a ver visto alguna de las películas que se emitieron a ratos. Al día siguiente tocaba madrugar para ir al instituto y por aquel entonces en lo que se refiere a acostarse era un dechado de responsabilidad. Antena 3, que era la cadena donde se emitía, prácticamente empezaba su andadura y junto con tele 5, rompía el monopolio de Tve 1 y Tve 2. Sin embargo, hace un tiempo me propuse “recuperar” las películas que se emitieron en este programa. No fue tarea fácil. Lo primero era conseguir un listado de las películas que formaron parte. Gracias a Wikipedia, conseguí el listado, así como la fecha de emisión de cada película. Fundamentalmente eran producciones de serie B con bajo presupuesto, unas mas antiguas y otras más modernas, formando un grupo bastante heterogéneo. Al ser producciones de serie B no es fácil conseguirlas, de hecho con algunas he desistido en el intento. Hay películas que por su antigüedad están cerca de ser clásicas como “El circo de los vampiros” o “The Blob”, donde un joven Steve McQueen se dio a conocer. Naturalmente se trata de una entrañable majadería que esta muy lejos de causar no solo miedo, sino algo parecido al suspense. Sin embargo, aún así el film tiene cierto aroma a cine clásico y consigue al menos entretener. “La matanza de Texas” o “Pesadilla en Elm Street” aún consiguen asustar a pesar de los años (quizás es que un servidor es impresionable). Por supuesto el tiempo no pasa en balde, y no se pueden comparar los efectos especiales con las películas que se producen en la actualidad (en el caso del cine de terror los efectos especiales son esenciales), pero Tobe Hooper y Wes Craven muestran su talento en crear un clima inquietante, con películas que apenas dan tregua al espectador.
Las películas de David Cronenberg tuvieron una amplia representación en este espacio “Rabia”, “Cromosoma 3” o “Scanners” entre otros, muestran que en los años 80 dentro de las posibilidades que había existía cine de terror de calidad.
Mención especial merece “Basket case: ¿Donde te escondes, hermano?”, o como hacer con un puñado de dolares y una buena dosis de imaginación una película al menos entretenida, para pasar el rato.
Por supuesto también hubo traspiés en la elección de las películas, cosa que no es difícil cuando se abusa de las producciones de serie B. Es el caso de “El gato de nueve colas”, película que causa espanto (por lo mala que es), risa (en ocasiones llega a ser patética), y perplejidad, puesto que cuando la vi pensaba que se trataba de una tomadura de pelo.
El programa aguanto 3 años en antena, de 1990 a 1993, y al final de cada película, el presentador Joan Lluís Goas (quizás debiéramos decir Juan Luis Goas), presentaba la película de la semana siguiente.
En el año 2003, el programa volvió (esta vez sin presentador), con películas mas comerciales. Seguramente por esto, la reposición tuvo una fría acogida y a los 3 meses dejaría de emitirse definitivamente.
Lo cierto es que echo de menos en la televisión actual la presencia de buen cine de terror. Y tengo la vana esperanza de que Juan Luis Goas reaparezca en pantalla un domingo a medianoche con 20 años más a sus espaldas. Y vuelva a decir la frase mágica una vez más: “Buenas lunas criaturas de la noche”.
viernes, 15 de enero de 2010
El puente sobre el río Kwai

En el repaso a las películas que han ganado el Oscar a la mejor película, en esta ocasión tocaba el turno a un titulo archiconocido “El puente sobre el río Kwai”.
La película cuenta la historia de un grupo de prisioneros británicos, que son obligados a construir un puente por sus guardianes japoneses. Pronto surgirá una disputa entre el coronel japones Saito, y el coronel inglés Nicholson (Alec Guinness), a cuenta de las convenciones de Ginebra que prohíben que los oficiales prisioneros sean empleados en trabajos forzados. Una gran dosis de tozudez consigue que el japones Saito claudique y acceda finalmente a la petición de Nicholson, a cambio, los prisioneros británicos se emplean en construir un puente perfecto, como lo hicieran si estuvieran en libertad.
Buena película sin duda, debo reconocer que destila momentos de gran cine, pero tampoco es menos cierto que me ha dejado un poso de decepción y de hallarme ante una película sobrevalorada, ya que los 7 Oscars que ganó en su día se me antojan excesivos. Quizás es que venía de ver hace pocas semanas atrás a Marlón Brando brillar con luz propia en “La ley del silencio”, o a Burt Lancaster “comerse” la pantalla en “De aquí a la eternidad” (otra película sobre la segunda guerra mundial). Quizás sea que en esta película se vuelve a hacer evidente el discurso patriotero (en este caso a favor de los británicos), comprensible hasta cierto punto debido al contexto histórico en que se rodó la película. Quizás la duración de la película sea demasiado larga (supera las dos horas y media) con secuencias que bien podrían haberse acortado o suprimido. Tampoco resulta muy creíble que los oficiales británicos se comporten de manera intachable en la película, como auténticos caballeros ingleses. Pase que el director fuera inglés, y no es que un servidor sea un experto en guerras pero uno se las imagina como crueles, injustas, cuya ley básica es matar o morir. Así que uno imagina que en tales circunstancias sale a relucir lo peor de la naturaleza humana y los héroes, los caballeros ingleses, el comportarse como un “gentleman” es pura fantasía salvo honrosas excepciones.
Dicho esto, como no, la película también tiene sus puntos fuertes como la música, la fotografía y su puesta en escena. Seguro que quien más y quien menos tiene en la cabeza el tema central de la película, que curiosamente, solo se canta 2 veces a lo largo de toda la película. También la película ofrece unas impresionantes vistas de la selva de Sri Lanka (antigua Ceilan). Sería injusto no mencionar tampoco el papel de Nicholson (Alec Guinness), como el perfecto caballero inglés.
Lo dicho buena película que disfrutaran los amantes del cine bélico. Al resto seguramente les resulte un poco larga.
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